Si bien es cierto que el ruido forma parte integrante de la vida y de nuestro entorno, hasta tal punto que un silencio absoluto nos puede perturbar hasta hacernos sentir incómodos, es igualmente importante recordar que los antiguos griegos consideraban ya los distintos de lugares de vida y la arquitectura desde un punto de vista acústico.

En tiempos modernos, la industrialización de la sociedad y la densificación del tejido urbano han hecho aparecer nuevas necesidades de confort y calma, elementos ahora ineludibles en tema de bienestar en el trabajo como en nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, todavía son muchos los lugares cuyo tratamiento acústico no se tiene en cuenta, ya sean oficinas, comedores escolares, pero también centros de salud, piensen ustedes al ruido ambiental constante de los cuidados intensivos de los hospédales que no favorece el descanso sino más bien puede ser estresante, en detrimento de los pacientes.

Afortunadamente, grandes avances están en curso en el ámbito de la acústica, en particular mediante la normativa europea que incita cada vez más a los constructores a tener en cuenta diferentes aspectos medioambientales, como ocurre con la certificación HQE (Haute Qualité Environnementale – Alta Calidad Medioambiental) que estipula 14 puntos indispensables para pretender a la obtención de esta etiqueta.

La aplicación de la acústica a la arquitectura, a la construcción y al acondicionamiento de los espacios no es una novedad, y aun así sigue siendo frecuente sufrir los efectos de una mala acústica en edificios recientes porque el uso en la construcción de materiales acústicamente eficaces resulta caro, y muchas obras se siguen llevando a cabo sin una gestión global efectiva del impacto acústico.

Acabados no apropiados, materiales poco eficientes o bien un aislamiento de las fachadas insuficiente hacen que la intervención de los técnicos en acústica sea cada vez más indispensable.

Una simple medición acústica del tiempo de reverberación, mediante una simulación acústica teórica o, en los casos más complejos realizando una medición acústica con un fonómetro, nos permite evaluar la acústica de una sala y considerar formas alternativas de solucionar el problema de cada ambiente, ya sean oficinas, restaurantes o bien salas de clase.